miércoles, julio 20, 2005

Ultimas semanas

Dado el éxito, que debo agradecer a Consultor Anonimo, no me queda más remedio que continuar mi relato, cosa que puedo hacer gracias a que en mi situación actual tengo mucho tiempo ocioso en la oficina, y además de leer un monton de cosas, tambien puedo dedicarme a escribir un rato.
Despues de haber tomado la decisión, me reuní con el director general y el consejero delegado, y sin demasiados preambulos, les dije que tal y como sabian, tenia la intención de asumir nuevas funcionas y responsabilidades. Que habia tenido la esperanza de que fuese con ellos, pero que tras varios meses despues de nuestra anterior conversacion al respecto y ver que no se producia ningún cambio, habia decidido valorar una oferta que me habian planteado y que mi decisión era abandonar la empresa en un plazo de dos meses.
Desde luego no se lo esperaban, y me reiteraron que sus intenciones eran las que me habian expuesto meses atras, etc. Les contesté que no les comunicaba esto para negociar nada, y que la decisión estaba tomada. Son esos momentos en que tienes todo a tu favor para negociar lo que quieras, y sin embargo no lo haces.
Acerca de la transición, yo propuse que no consideraba necesario incorporar a nadie de fuera por el momento. Tampoco serviria de nada hacerlo, ya que si comenzaramos un proceso de selección, este no acabaria en menos de un mes o mes y medio, con lo cual, da un poco lo mismo hacerlo ahora que más tarde. Mientras, entre la gente que tengo a mi cargo, hay personas con capacidad suficiente para asimilar lo que yo pueda transmitir en estos dos meses. Otra cosa seria conseguir que una persona me sustituyera como si fuese una pieza del Lego, eso es imposible en tan poco tiempo.
Tras un par de dias en los cuales maduraron la situación, se lo comunicamos al personal de mi departamento y comencé a traspasar trabajos. Ahí es donde empiezas a ver que realmente haces más cosas de las que crees. Asimismo ves que no todo el mundo se interesa igual que tu por el alcance de su trabajo, la gente no quiere pensar. Lo que a la mayoria le gusta es tener claras sus tareas, hacerlas y olvidarse del tema, en pocos casos se preguntan por que lo hacen, o si se podria hacer mejor de otra forma.
Unos días más tarde, hablando con el Director General, me comenta que uno de los socios que tenemos en la nueva planta productiva está pensando en vender su parte. Nosotros, por supuesto interesados en comprar y tomar el control (alcanzariamos el 57%). Asimismo me comenta que de cara a final del año, casi seguro que o bien se lleva a cabo o se descarta la venta de la sociedad, y que les gustaria no perder el contacto conmigo, ya que consideran que si se produce esa venta, los que vienen van a estar interesados en que yo esté en el proyecto.
Como podeis imaginar, por mi no hay ningún inconveniente, me voy, estoy tres meses, y si descubro que me he equivocado, o lo que ofrecen merece la pena, pues vuelvo. Para eso vale dejar las puertas abiertas.
Se aprecia que les ha tocado la moral que me vaya, lo digo por que es gente inteligente y con un elevado nivel de formación, y más de una vez hemos comentado la importancia que tiene el roderarte de gente de valia. Además, la persona que contratamos para gerenciar la nueva empresa, se seleccionó mal. Corria prisa que alguien organizara aquello, y tenia que ser una persona de fuera. La empresa de selección con la que siempre hemos trabajado está de capa caida y de la primera terna de candidatos no valia ninguno. Para presentar otra terna pasó más de un mes, con lo cual corria prisa coger a alguien. Y como yo anticipé en su momento, la prioridad cuando seleccionas a alguien no deben ser las fechas, al menos cuando buscas un perfil directivo. De hecho, casi cuatro meses despues de la incorporación de esta persona aún sigue habiendo temas que tengo que supervisar, dado que quien tenia que hacerlo no tiene ni repajolera idea de lo que se trae entre manos.